
Cuando queremos elaborar una leche vegetal a partir de semillas que son muy duras, como por ejemplo la chufa, la avellana, etc. solemos dejarlas a remojo mínimo 2 horas y máximo 24, como en el caso de la chufa. ¿Por qué las remojamos? Porque cuando no lo hacemos, la batidora manual sufre mucho y puede que hasta se rompa, sobre todo, en el caso de la chufa.Y claro, queremos que la batidora nos dure toda la vida…así que ¡A remojar!
Otra opción diferente al remojo es, moler la chufa e introducirla molida en el vaso filtrante. Pero ojo, si lo hacemos con un molinillo eléctrico de café, de potencia normal, el motor se puede quemar, o se le pueden romper las cuchillas (me ha ocurrido). Las personas que no tenemos un utensilio profesional para molienda, como la Thermomix o un molino eléctrico para cereales profesional, necesitamos buscar otras opciones.

Comenzamos el esperimento con un molinillo de café pequeñito y manual, de los que hoy en día se utilizan básicamente para decoración. ¡Conseguimos moler la chufa sin ningún problema! Le dedicamos 30 minutos para moler 200gr. Lo conseguimos, pero a decir verdad, la postura no es muy cómoda, por lo que aún siendo una alternativa muy sostenible y accesible a todo el mundo, no nos satisfajo del todo.
Dos meses después, casualmente, en un mercado de segunda mano, encontramos un molinillo manual de pared, cómo no, lo compramos y lo probamos.

Para mí a sido la solución perfecta, porque el molinillo de pared es más fácil de usar que el de mesa, ya que sólo tengo que darle a una manivela, sin esforzarme para sujetar el utensilio.
Hemos probado este molinillo de pared con distintas semillas: semillas grandes y duras como la chufa, semillas super pequeñas y resbaladizas como el lino, y nos ha dado buen resultado con todas ellas…
Si alguna vez tenéis la ocasión de adquirir uno, es una opción muy sostenible que además, trasciende a la necesidad de electricidad. ¡Genial!